Eduardo Galeano
Escrito por IES FERNANDO DE ROJAS, jueves 30 de abril de 2015 , 19:10 hs , en Alumnos Fernando de Rojas

Se apagó una de las voces de los nadies

Por Aitana Díez Rodríguez (4ºA)

“Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

(…)

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.”

Es difícil encontrar las palabras para hablar de Eduardo Galeano, ya que parece que todas se le quedan cortas. Han pasado ya dos semanas desde su muerte, pero sus palabras no han muerto. Sí, es lo típico que se dice, pero en este caso, es cierto: Galeano se ha ido, pero dejando un camino de lecciones que muchas personas deberíamos aprender:

“Mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.”

Supongo que esto era lo que más caracterizaba a Galeano: él era capaz de apreciar las cosas pequeñas, de “descubrir la grandeza dentro de las cosas chiquitas”, como poca gente lo hace. Y también daba voz a la gente pequeña, a los nadies, a los anónimos a los que nadie presta atención. Siempre luchó por los de abajo, por los dueños de nada.

En una de sus obras más conocidas, Las venas abiertas de América Latina, analiza la historia de Latinoamérica desde que América fue colonizada por Europa hasta el día de hoy, denunciando el imperialismo y el sometimiento del pueblo latinoamericano por parte de los imperios coloniales:

“Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas.”

En Patas Arriba: La escuela del mundo al revés denuncia también los problemas contemporáneos, como el machismo, el racismo o la injusticia. En este libro se incluye uno de sus textos más conocidos:

(Enlace de vídeo): https://www.youtube.com/watch?v=Vyar49Lypiw

Galeano defendía el derecho a soñar, a buscar el cambio, aunque resultara utópico: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”

El libro de los abrazos recoge una serie de relatos sobre distintos temas que nos hacen reflexionar y, una vez más, muestran el espíritu de Galeano:

“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. SI pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.”

https://www.youtube.com/watch?v=EHx4N6q9zN0

Galeano no llegó a ver publicado su último libro, Mujeres, en el que reflexiona y cuenta historia sobre, valga la redundancia, mujeres. Galeano siempre ha luchado por la igualdad, y en el ámbito de género no es distinto. Como él decía:

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.”

Podríamos estar horas y horas hablando de Galeano, de las ideas y reflexiones que nos dejó, de todas sus obras. Eduardo fue de esas personas con las que estaría genial tomar un café mientras mantienes una conversación, o simplemente te dejas enredar por su mente y sus ideas. El 13 de abril de 2015 murió un grande (que nada tiene que ver con el tamaño, ojo, “la grandeza no se encuentra en las cosas grandotas”), pero su lucha por los nadies, por el pueblo latinoamericano, en contra de la injusticia; ésa no ha muerto ni morirá.

 

Galeano, que siempre soñó, que supo apreciar las cosas pequeñas, que luchó por los hijos de nadie, que nunca paró de caminar, nos dejó con las venas abiertas a todos los que hemos escuchado o leído sus palabras.



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